AFSCME acude a los tribunales para proteger la misión del USDA y a los miembros de la unión que la hacen posible

Una coalición que incluye a AFSCME presentó una demanda que impugna el plan del USDA de desmantelar la agencia.

Foto de Getty Images.

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Los miembros de AFSCME en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no deberían verse obligados a mudarse a miles de millas de distancia ni a perder sus empleos, según una nueva demanda que impugna el plan del gobierno de Trump de desmantelar la agencia y debilitar los servicios para las comunidades rurales, los agricultores y las personas que necesitan asistencia alimentaria.

“Esta reorganización ilegal pondrá en peligro el acceso de las familias a los alimentos y eliminará los empleos de trabajadores del servicio público calificados”, dijo el presidente de AFSCME, Patrick Moran. “En lugar de abordar la crisis del costo de vida que está encareciendo la vida cotidiana, el gobierno pretende desmantelar la agencia que apoya a las comunidades rurales y fortalece nuestro suministro de alimentos. Presentamos esta demanda para proteger a los trabajadores que brindan servicios esenciales a comunidades de todo el país”.

La demanda fue presentada por una sólida coalición de uniones laborales, organizaciones sin fines de lucro, ciudades y condados, y solicita a un juez federal que detenga los traslados forzosos, porque la reorganización de la agencia no fue aprobada por el Congreso, como exige la ley, y no consideró el daño que la enorme pérdida de personal resultante causaría a los servicios del USDA.

El plan ilegal del USDA cerraría o reduciría drásticamente la capacidad de oficinas e instalaciones en toda la agencia, porque muchos empleados no querrían o no podrían desarraigar a sus familias y mudarse a varios estados de distancia.

Por ejemplo, la Local 3976 de AFSCME informa que el 71 por ciento de los miembros de la unidad de negociación del Servicio Agrícola Exterior (FAS, por sus siglas en inglés) del USDA renunciaría antes de trasladarse a Kansas City, lo que debilitaría la capacidad de esa oficina para ayudar a los agricultores y productores estadounidenses a exportar sus productos a todo el mundo.

La demanda alega que el USDA sabía que los traslados forzosos ahuyentarían a los empleados con experiencia, sin tener en cuenta cómo esas pérdidas afectarían la capacidad de la agencia para cumplir su misión. En última instancia, los recortes pondrían en peligro la inocuidad de los alimentos, debilitarían la capacidad de combatir incendios forestales, harían que las comunidades rurales esperen más tiempo para recibir ayuda y dejarían a los agricultores con menos apoyo.