Tras una tragedia, oficiales correccionales de Puerto Rico lograron mejoras

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Héctor Travieso Miranda custodia a algunos de los criminales más peligrosos de Puerto Rico. El oficial correccional veterano sabe que trata con personas que la sociedad quiere ver tras las rejas.

“Este es un trabajo que tú sabes que vas a entrar y vas a llegar bien, pero tú no sabes cómo vas a salir”, dice Travieso Miranda, miembro de Servidores Públicos Unidos de Puerto Rico (SPUPR/Concilio 95 de AFSCME), quien trabaja en el Complejo Correccional Sargento Pedro Joel Rodríguez Mateo en Ponce, Puerto Rico.

No había unión cuando comenzó a trabajar en esa institución de máxima seguridad en 1996. Después de que los trabajadores formaron una unión a través de SPUPR, las cosas fueron mejorando con el tiempo, pero la seguridad seguía siendo una gran preocupación. Luego, en 2019, un recluso mató al oficial correccional Pedro Joel Rodríguez Mateo, en cuyo honor se renombró posteriormente el complejo.

La muerte se pudo haber evitado, dijo Travieso Miranda. Ese hecho impulsó al personal correccional a “levantar la voz de nosotros y manifestarnos”, dijo. “Ya no aguantábamos más el abuso que había con nosotros, y queríamos que se nos respetara”.  

El personal correccional —solo cuatro al principio— comenzó a protestar frente a la prisión. La gente los descartaba como “cuatro gatos”, pero rápidamente se les fueron uniendo más. Veinte. Luego 100. Las cifras aumentaron constantemente hasta que 800 personas se unieron a una protesta. Salieron a las calles de San Juan y protestaron frente al Capitolio.

Finalmente, sus exigencias de mayor seguridad, y de mejores salarios, equipo y condiciones de trabajo fueron tomadas en serio. Al mantenerse unidos y usar la voz que lograron al formar una unión, el personal correccional logró un aumento salarial del 15%, un bono de $500, uniformes nuevos, mejor equipo de seguridad, autobuses para transportar a los reclusos, y respeto.

“En todos lados nos escuchan. Dondequiera que vamos, nos respetan”, dice Travieso Miranda. “Nosotros lo que queremos es hacer nuestro trabajo, que no es un trabajo fácil. Nosotros lo hacemos de corazón porque nos gusta. Pero también nosotros queremos tener una mejor condición de trabajo, mejor salario y queremos tener mejores beneficios. Queremos seguir logrando cada día, cada año, más”.

Los profesionales de seguridad pública están recurriendo a AFSCME para fortalecer su poder en el trabajo y abogar por la seguridad laboral, mejores salarios, buena atención médica y una jubilación segura.