En el 25º aniversario del 11 de septiembre, honramos a los trabajadores del servicio público que siguen respondiendo al llamado
Entre las imágenes grabadas en nuestra memoria del 11 de septiembre están las de neoyorquinos cubiertos de polvo, huyendo despavoridos del World Trade Center. Lo que menos cámaras registraron ese día fue el heroísmo de los trabajadores del servicio público que corrieron hacia el peligro y el caos después de que los aviones secuestrados se estrellaran contra las Torres Gemelas.
Ese día, los miembros de AFSCME no dudaron. Entrenados para servir a sus comunidades pase lo que pase, para responder al llamado a pesar del riesgo para sí mismos, estos valientes trabajadores del servicio público fueron guiados por un solo impulso: ayudar.
El capellán del Departamento de Bomberos de Nueva York, el padre Mychal Judge, de la Local 299 de AFSCME (Concilio Distrital 37), fue de los primeros en perder la vida mientras administraba los últimos ritos a las víctimas en la Torre Norte. Otros tres miembros de DC 37 también murieron de forma inmediata: los paramédicos Carlos Lillo, de la Local 2507, y el teniente Ricardo Quinn, de la Local 3621, y el empleado de apuestas fuera de pista (“off-track betting”) Chet Louie, de la Local 2021.
Esos cuatro valientes miembros de AFSCME estuvieron entre las 3,000 personas que murieron de inmediato tras los ataques en Nueva York, Virginia y Pensilvania. Miles más, incluidos miembros de AFSCME, han muerto o han enfermado después de desarrollar afecciones respiratorias por respirar los humos tóxicos en la Zona Cero de Nueva York.
Los miembros de AFSCME realizaron una labor desinteresada el 11 de septiembre. Sus trabajos abarcaron una amplia gama. Los trabajadores de servicios médicos de emergencia (EMS) corrieron hacia las torres para rescatar a empleados de oficina y ayudar a los heridos. Los operadores del 911 atendieron miles de llamadas de personas presas del pánico. El personal de parques, los trabajadores de tránsito, los empleados de obras públicas, los obreros, los ingenieros y muchos otros —todos miembros de DC 37— entraron en acción sin dudarlo. Su objetivo ese día fue el mismo: salvar vidas, ayudar de cualquier manera posible.
El aplomo y el profesionalismo de los miembros de AFSCME también se hicieron evidentes en la Administración Federal de Aviación (FAA), donde aseguraron nuestros cielos después de los ataques, y en Pensilvania, donde los miembros de AFSCME que trabajaban para el Departamento de Transporte del Condado de Somerset ayudaron a las autoridades tras el accidente del vuelo 93 de United en Shanksville.
En los días, semanas y meses posteriores al 11 de septiembre, los miembros de AFSCME de todo tipo, provenientes de muchas locales y concilios distintos, continuaron desempeñando funciones fundamentales en las operaciones de rescate y en el cuidado de los heridos. También contribuyeron a la limpieza y reconstrucción, que duraron años, tanto del sitio del World Trade Center como del Pentágono.
Y aunque los frenéticos esfuerzos de rescate de aquel terrible día se fueron desvaneciendo con el tiempo, el compromiso inquebrantable de los trabajadores del servicio público de AFSCME nunca lo hizo.
En el 25º aniversario del 11 de septiembre, debemos no solo rendir homenaje a la valentía de quienes respondieron al llamado, sino también recordar que los trabajadores del servicio público de nuestro país siguen respondiendo a ese llamado. Día tras día. Con poco reconocimiento o reflectores. Porque el servicio público es más que un trabajo: es una vocación noble.
Los miembros de AFSCME demuestran su heroísmo, su generosidad y su compromiso con nuestras comunidades todos los días de la semana.
Lamentablemente, 25 años después, parece que muchos en el poder han olvidado la valentía de los trabajadores del servicio público de nuestro país.
Legisladores antisindicales han aprobado leyes devastadoras que recortan miles de millones en fondos para los servicios que brindamos, y para los servicios de los que dependen nuestras comunidades, como Medicaid y la asistencia alimentaria. Los multimillonarios y los extremistas antisindicales quieren desmantelar nuestro derecho a la negociación colectiva —precisamente lo que nos permite alzar la voz por los recursos que necesitamos para servir a nuestras comunidades, el equipo que necesitamos para hacer nuestro trabajo y las normas de seguridad que nos protegen a nosotros y a quienes servimos.
La forma más adecuada de honrar a quienes respondieron al llamado el 11 de septiembre es recordar que los trabajadores del servicio público siguen listos, en comunidades de todo el país, para responder en cualquier momento.
En los 25 años transcurridos desde el 11 de septiembre, demasiadas personas han olvidado este hecho. Pero nosotros nunca lo olvidaremos.


